lunes, 19 de agosto de 2013

Carta ausente [a un desconocido]

Sin fecha al ser escrita y con un destinatario poco probable... 

Desde que te fuiste, las letras se han dedicado a asaltar mis pesadillas. Ya las han llenado de insomnio, de un escribir más lento, entrecortado y mucho más pausado que antes, recorriendo tu cuello en pequeños pasos del pasado; como si fuera la vida misma borrándote de mis ojos. 

Pero yo, como siempre, he olvidado que habías perdido la cabeza ¿o era que perdiste los pies? ¿el suelo? Algo debiste haber perdido, porque no te encuentro. Yo he perdido mis pulmones, los he perdido por contener tanto la respiración o por fumarme tus manos a todas horas. Realmente no lo sé o no quiero saberlo, pero sé que me cuesta respirar sin tus ojos. Tal vez, si no es poca la casualidad, habrás visto mi vida en alguna nube (parece que también he perdido eso). Y es que he perdido tanto que ya no recuerdo lo que tengo. 

No te extraño ni te olvido. Solamente te quiero. 
Es suficiente mientras no estés en mis ojos, mientras no dibujes en mi retina la silueta perfecta de un amor confuso o mientras tus palabras sigan tambaleando mis dedos. 

[Necesito salir de estos párpados púrpuras]

El color nubla mi mirada, mi voz y tu recuerdo...
Pero debes comprender, no tengo arañas a la mano y el martillo mágicamente se evaporó en tu sombra. Y a pesar de ello, me refugio en tu abrazo, en el que suelo darte sin brazos por miedo a romperlo todo, totalmente y sentir que no es el silencio el que termina rompiendo los labios. Te quiero

¡Necesito quitarme los párpados!

Mirar el mundo y no verte o peor aún, verte desvanecido en pensamientos, hace que mi piel caiga para arrojarse al filo de la noche...

Esto es todo: Abrir los ojos se ha vuelto una tarea difícil.


PD: El tumbado de mi cuarto ha desaparecido entre mis pensamientos...