Desde que te fuiste, las letras se han dedicado a asaltar mis pesadillas. Ya las han llenado de insomnio, de un escribir más lento, entrecortado y mucho más pausado que antes, recorriendo tu cuello en pequeños pasos del pasado; como si fuera la vida misma borrándote de mis ojos.
Pero yo, como siempre, he olvidado
que habías perdido la cabeza ¿o era que
perdiste los pies? ¿el suelo? Algo
debiste haber perdido, porque no te encuentro. Yo he
perdido mis pulmones, los he
perdido por contener tanto la respiración o por
fumarme tus manos a todas horas. Realmente
no lo sé o no quiero saberlo, pero sé que
me cuesta respirar sin tus ojos. Tal vez, si no es poca la casualidad, habrás visto mi vida en alguna nube (parece que
también he perdido eso). Y es que he perdido tanto que ya no recuerdo lo que tengo.
No te
extraño ni te olvido. Solamente
te quiero.
Es
suficiente mientras no estés en mis ojos, mientras no
dibujes en mi retina la silueta perfecta de un amor confuso o mientras
tus palabras sigan tambaleando mis dedos.
[Necesito
salir de estos párpados púrpuras]
El color nubla mi mirada, mi voz y tu recuerdo...
Pero debes comprender, no tengo arañas a la mano y el martillo mágicamente se evaporó en tu sombra. Y a pesar de ello, me refugio en tu abrazo, en el que suelo darte sin brazos por miedo a romperlo todo, totalmente y sentir que no es el silencio el que termina rompiendo los labios. Te quiero
¡Necesito quitarme los párpados!
Mirar el mundo y no verte o peor aún, verte desvanecido en pensamientos, hace que mi piel caiga para arrojarse al filo de la noche...
Mirar el mundo y no verte o peor aún, verte desvanecido en pensamientos, hace que mi piel caiga para arrojarse al filo de la noche...
Esto es
todo: Abrir los ojos se ha vuelto una tarea difícil.
PD: El tumbado de mi cuarto ha desaparecido entre mis pensamientos...